• Imposible fraude electoral. Ojos del mundo vigilarán conteo

lrepperjaramillo@yahoo.com

A Dios gracias terminó el tormento social llamado campañas electorales. Basura cargada de mentiras, engaños, promesas sin cumplir (verdad EPN), despilfarro de dinero y atentado contra nuestra inteligencia presentado como spots, cápsulas, publicidad política que ni la madre de los candidatos cree.

Para cuando esta entrega este en sus manos, ya estarán fluyendo los resultados de la elección presidencial y la mayoría de los mexicanos esperamos que las autoridades electorales de todo el país muestren “algo de dignidad”, de responsabilidad social, de ética, moralidad y dignidad (hasta ahora ausentes) para avalar el triunfo de quien lo haya conseguido… y no por consigna o continuidad le regalen la victoria a quien siempre mantuvo su honroso 3er lugar todo el proceso.

No queremos, léanlo bien, Sistema, Enrique Peña Nieto, Lorenzo Córdova Vianello, INE, PRI, TEPJF, Fepade, otro atraco como los de 2017 en el Estado de México y Coahuila, en donde “sus abanderados” pese a haber perdido la elección fueron impuestos en las gubernaturas, en donde se confirmó la incredulidad en los órganos electorales y la mano negra del priista #1.

Es tan infame la labor del “elefante blanco” que regentea Córdova Vianello y sus secuaces (los consejeros electorales), que en 90 días de campañas proselitistas en todo el país, su incapacidad causó daño directo por el asesinato de 136 personas involucradas en el proceso, que debería ser fiesta de la democracia (en países en donde se ejerce. No en México) se convirtió en sepulcro para 48 pre y candidatos (de todos los partidos), sin que a la fecha se haya resuelto UNO, sólo uno de éstos.

Los 88 restantes eran alcaldes, exalcaldes, regidores, militantes, dirigentes, diputados, incluso la reportera gráfica, María del Sol Cruz Jarquín, que acompañaba en labor periodística a la aspirante del PRI a Concejal del Ayuntamiento de Juchitán, Oaxaca, Pamela Terán Pineda, pagó con su vida, la inseguridad que las autoridades locales, estatales y federales fueron incapaces de proporcionar. En este asunto el INE y sus oficinitas locales son corresponsables.

Nunca, en tantos años de actividad profesional cubriendo y ejerciendo mi derecho a votar, he visto campaña electoral más sucia, violenta, inmoral, tramposa, corrosiva e impune como la de 2018.

Y es entendible porque si al árbitro de la contienda sólo le interesa el dinero, su posición, mantener el poder y lograr un cargo público, el resultado es: asesinatos, incredulidad, hartazgo, desconfianza, desinterés por participar e impunidad. Se comprende, porque en México la democracia es la más cara del mundo, y los resultados de la administración pública fallidos, por falta de rigor y aplicar al pie de la letra la Ley Electoral, como se comprobó en 2012, con la elección comprada del PRI y la complicidad del mismo IFE.

Jamás en el proceso de más de tres meses pre, inter y campaña oficial, el Presidente Consejero fue capaz de controlar, detener, o al menos simular, interés en que las agresiones, ataques, violencia y masacres cesaran. Nunca llamó al orden, fallaron sus testaferros Consejeros responsables de vigilar, ordenar, supervisar las actividades proselitistas.

El staff “cordovista” desde la comodidad de sus oficinas con aire acondicionado, sillones de piel, pantallas led, viandas y bebidas a granel, “cuidaba” que el proceso fuera bien, se limitaron a imponer multas, a castigar partidos y candidatos por agresivos spots, pero nunca se les vio en la brecha, ensuciándose los zapatos o padeciendo limitaciones e incomodidades.

Siempre trajeados, bienolientes, bañaditos y sonrientes salían a los medios de comunicación a declarar, opinar, señalar.

Con esta actitud es obvio entender los fatales resultados del proceso electoral en el que 136 sucumbieron durante las campañas de odio, denostación, mentiras y corruptelas, que empañarán cualquier resultado que se dé la primera semana de julio.

Dice el refrán popular país que no corrige sus errores del pasado, está condenado a repetirlos Seis años después (2018) sucede lo mismo: campaña sucia, intromisión del gobierno federal para apoyar a su candidato (José Antonio Meade), incapacidad y complicidad del INE en el resultado; medios de comunicación afines al Sistema abonando al fraude y lo coacción. Utilización de dinero público -convertido en tarjeta/compra votos (Avanzar Contigo, Tarjeta Rosa), como hace 6 años lo hizo aquel con las Tarjetas Soriana y Monedero Monex. Se repite la historia.

Pero esta vez el resultado será distinto, pues entre el líder en preferencias electorales –a lo largo del proceso electoral- hay 3 a 1, respecto a quien ostenta honroso 3er lugar: 51% versus 19%… Aah, el segundo lugar acumula 27 por ciento.

En 2012 el aun IFE, se coludió y tramposamente dio el “triunfo” al mexiquense con el 38.21% contra el 31.59 del tabasqueño; una variación de 6.62%, pese a las pruebas de fraude, compra de voto, coacción priista con las tarjetas Soriana y Monex. Hoy las cosas serán distintas, es imposible un fraude electoral, cuando la distancia entre el primero y el tercero es de 32 puntos, aunque el candidato oficial apele y ruegue por el voto útil, que tampoco le alcanzará.

¿Por qué más de 89 millones de mexicanos en edad de votar (bueno… menos los del PRI/Verde/Panal) no confiamos en el INE? por su incapacidad, tendencia oficialista, desinterés, ineptitud, indiferencia para evitar que las campañas hayan arrojado el vergonzoso resultado de 136 personas muertos relacionados al proceso electoral, mientras el Instituto mantuvo cómplice silencio y cobarde pasividad.

La PGR fue estatua de sal, con lamentable indiferencia o colusión oficialista.

Este no es el organismo electoral que México necesita. Urge volver a una instancia ciudadana, en donde ninguno de sus miembros sea engendro de un partido político, haya militado en alguno al menos con 5 años atrás. Que se eliminen las prerrogativas a los partidos y candidatos, porque el erario público no está diseñado para mantener a zánganos como los institutos políticos y menos campañas en busca del voto.

Y digo parásitos, porque al pertenecer a un partido se les da dinero público para ponderar su imagen, comprar votos, depredar dinero prostituyéndolo en asuntos no sociales (ser candidato o dirigente) es un asunto meramente individual. Estos sujetos no trabajan, entonces los mantenemos, soportando sus mentiras y promesas incumplidas (verdad mexiquense).

Cuando ganan una elección, los mexicanos seguimos manteniéndolos con salarios multimillonarios, prestaciones ofensivas… ¿y por hacer qué?

Es tiempo de terminar con el sistema partidista y presidencial. Debemos desterrar a los haraganes vividores del pueblo (diputados, senadores, burócratas electorales, judiciales, etc.) quedarnos con el mínimo necesario (200 diputados, 68 senadores, desmantelar el INE y dejarlo en oficina supervisora de elecciones; disminuir el número de judas (perdón jueces) que son extorsionadores de la desgracia.

Esto que algunos llaman democracia mexicana, no es otra cosa que una línea de interese mezquinos de partidos, funcionarios públicos de primer nivel, medios de comunicación lacayos, un Sistema gubernamental podrido, que no da resultados positivos para los mexicanos.

Y si cada 3 y 6 años, el inútil INE pide dinero, dinero y más dinero para realizar elecciones inconvenientes para la población, que sólo favorecen al primer círculo del poder, no debemos permitir que sigan engañándonos, despilfarrando nuestro dinero y alimentando a parásitos de ocasión que sólo velan por sus interese personales, familiares y de grupo, dañando la calidad de vida que merecemos y que nos han robado quienes desgobiernan nuestro país.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)

Deja un comentario