Los discursos oficiales no curan

Guadalupe Orona Urías

Pachuca, Hidalgo.- La crisis que México vive en prácticamente todos los rubros de seguridad social, se agudiza en la salud pública. No se trata solamente de una percepción personal, es el sentir de millones de mexicanos que hoy en día no se pueden curar, y para ser atendidos tienen que padecer largas filas de espera sufriendo sus padecimientos; asimismo, desabasto de medicamentos, falta de especialistas, insuficiencia de equipo médico, saturación hospitalaria, citas diferidas permanentemente y hasta malas prácticas y falta de higiene al interior de hospitales públicos.

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Las consecuencias ante la desatención, en muchos casos, son fatales, por ejemplo, la muerte de ocho bebés en Jalisco y Durango que, de acuerdo con el Dr. Francisco Moreno, fue a causa de la falta de atención y protocolos adecuados; además señaló que “La muerte de bebés y las infecciones bacterianas en unidades de cuidados intensivos neonatales del IMSS reflejan las carencias del sistema de salud… la falta de insumos, la saturación hospitalaria y el agotamiento del personal médico pueden favorecer la transmisión de bacterias entre pacientes especialmente vulnerables”. Y en tono enérgico reclamó: “Se están muriendo bebés por falta de atención y protocolos adecuados, mientras el personal médico trabaja exhausto y sin recursos. ¡No podemos permitirlo!” (MVS Noticias, 1 de octubre de 2026).

Además de los padecimientos de la población, la frustración y, en muchos casos hasta la resignación a la muerte a causa de una enfermedad curable, pero sin recursos económicos para ello; tenemos también como muestra de la crisis que vive el sector salud, las marchas y protestas de los trabajadores del sector, desde médicos, enfermeras, camilleros, etc., quienes justamente reclaman mejores condiciones de trabajo, equipo, insumos médicos para tratar correctamente a sus pacientes, medicamentos y mayor personal médico en los hospitales: “La falta de médicos, enfermeras, camas, insumos y equipo revela las principales carencias del sistema de salud en México y sus efectos. El sistema se está desbordando porque no hay presupuesto suficiente para el número de afiliados…” (Rafael Soto, enfermero del IMSS.).

Y, ciertamente, sin presupuesto gubernamental suficiente no se puede resolver la atención de la salud de los mexicanos. De acuerdo con el estudio Distribución y Retos del Gasto en Salud 2026, el porcentaje del PIB destinado a salud en nuestro país, apenas alcanza el 2.6 por ciento, cuando debería ser, al menos, del 6 por ciento recomendado por la OMS; además, representa una reducción del 4.7 por ciento en términos reales frente a lo ejercido en 2024.

Un estudio del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advirtió que la reducción del Presupuesto de Egresos de la Federación 2025 destinado a salud, traerá como consecuencia no solamente que se limitará el avance “… hacia la Cobertura Universal Sanitaria (CUS), sino que profundiza la desigualdad entre los ciudadanos con y sin seguridad social, comprometiendo la operación de hospitales, la cobertura de vacunación, el suministro de medicamentos y los programas de salud mental”. El CIEP concluye que México enfrenta una crisis presupuestaria estructural, agravada por la baja prioridad política y fiscal que el Estado otorga al derecho a la salud.

El estudio de referencia también advierte que el grupo más golpeado es la población sin seguridad social, pues “el recorte más drástico se concentrará en los servicios destinados a la población sin seguridad social, segmento que agrupa a cerca de 60 millones de mexicanos”. De tal manera que, ahora “millones de familias deben destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos para consultas médicas, medicamentos, estudios clínicos y hospitalización porque el sistema público simplemente no responde”. Y coincido plenamente con una de las conclusiones del estudio del CIEP: “Cuando una familia tiene que pagar por aquello que el Estado debería garantizar, el problema deja de ser financiero y se convierte en un problema de política pública y de inclusión social… lejos de ampliar la cobertura médica, México ha retrocedido en uno de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución”.

Las promesas y los discursos políticos, en los hechos, niegan la realidad y quieren convencernos con su narrativa de que las cosas van bien, que vamos por el camino correcto, el de la transformación, pero los hospitales siguen sin medicamentos, sin dar consultas cuando las requiere o solicita el enfermo, sin garantizar tratamientos de cáncer o hemodiálisis, etc. Los gobiernos estatales y la federación con todos sus inventos de nuevas instituciones de salud, después de la desaparición del Seguro Popular  (INSABI, IMSS-Bienestar, etc.), simplemente se pelotean el problema, pero no lo resuelven. México sigue enfermo de pobreza, marginación, inseguridad, corrupción, ignorancia e insalubridad y necesita urgentemente un gran médico: el pueblo organizado para llevar a cabo una verdadera transformación de raíz.

(Fotografía Manifestantes pidiendo atención en el Estado de México)

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