Raymundo Medellín

En tiempos electorales se desgasta la palabra democracia, para los políticos candidatos, lo que hacen o dejan de hacer lo encuadran en la democracia, seguramente muchos de ellos ni siquiera han tenida la delicadeza de leer lo que significa la palabra democracia.

La democracia  es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. En sentido estricto, la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen conforme a mecanismos contractuales.

Y aunque la democracia se perfecciona de acuerdo a las condiciones sociales de cada país, es por ello que la democracia se puede definir a partir de la clasificación de las formas de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles, después, en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno «de los mejores» para Platón, «de los menos», para Aristóteles), democracia (gobierno «de la multitud» para Platón y «de los más», para Aristóteles).

Sin embargo en el amplio y estricto significado la democracia se entiende como la voluntad del pueblo mediante sus representantes, los cuales en muchas ocasiones no responden a sus representados cuando ya se encuentran gozando de las mieles del poder en el gobierno.

Rafael Alarcón en “El Siglo de Durango” refleja la situación que en México se vive respecto a la extrema pobreza moral que se padece, el dice: “Hoy en día una plática en todos los medios y circunstancia ya sea familiar o social es la crisis de valores en nuestra sociedad. La crisis política que existe en lo profundo de nuestro país, es demasiado preocupante, nos está llevando a LA EXTREMA POBREZA MORAL. Esta Pobreza Moral nos exige hacer una reflexión sobre las causas que están ocasionando esta crisis. Sobre todo analizarlas y buscar nuevos sistemas sociales y estrategias políticas que puedan solucionarla. Debemos de reflejar el origen de donde se inician los errores de un mal gobierno y la razón del por qué no pueden evitarse el desgobierno y los escándalos políticos que agudizan más LA POBREZA MORAL, por éstas razones estamos llegando a la EXTREMA POBREZA MORAL. Por eso, nuestro planteo inicial y fundamental es: “ELEGIR Al CANDIDATO POR SU VIDA MORAL Y NO POR SUS PROMESAS”.

Los políticos se han olvidado de la importancia que tiene el sentido de servir a su comunidad, a sus representados, a quienes los llevaron al lugar en donde debieron demostrar que en verdad querían gobernar en beneficio de todos; en la actualidad el Instituto Nacional Electoral no ha sido precisamente el mejor impulsor de la democracia, al respecto Rafael Alarcón afirma: “El sistema de elección democrática que tradicionalmente se viene realizando en nuestro país, tiene varios errores que debe ser materia de análisis porque esta forma de elegir no ha dado buenos resultados y ha causado descontento en el pueblo por un mal gobierno. En ese sentido debemos de detallar estos errores con ánimos de evaluarlo, corregirlos, sobre todo para que se hagan conocidos por los mismos CANDIDATOS al gobierno.

Y agrega.

“En principio, estos errores se evidencian desde que los partidos y movimientos políticos (aspirantes al poder), inician sus campañas políticas con un gran entusiasmo, pero que no miden la efervescencia del momento porque cometen exageraciones en sus promesas premeditadamente que en el fondo crea esperanzas en la sociedad. El error está en prometer algo que no se ajusta a la realidad del país, y cuando asumen al gobierno quedan como mentirosos, engañadores y como es natural, ahora el pueblo lo exagera tratándolos de lo que son, corruptos”.

“Esta crisis ocasiona dos problemas sociales muy graves. Primero, trae descontento e insatisfacción a la sociedad que tuvo esperanzas en su gobierno. Segundo, trae la incredulidad y frustración que ciega casi en su totalidad a la población y pierde toda credibilidad con su gobierno, esto hace mucho daño a la democracia. Aquí el problema ya es político, porque el gobierno va perdiendo legitimidad en su mandato por cuanto el pueblo ha dejado de respaldar a su gobierno”.

“Si hacemos un análisis más exhaustivo, nos daremos cuenta que un pequeño error, enciende casi todo el país en problemas que se convierte en un obstáculo para el desarrollo social, económico y político del país. En ese sentido, es muy importante buscar solucionar este problema que básicamente está en la Conducta Moral del Gobernante. Por eso debemos elegir al candidato por su vida Moral y no por sus promesas”.

Los discursos y promesas de los candidatos a la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya Cortés, José Antonio Meade y Jaime Rodríguez Calderón, el llamado “Bronco” dejan mucho que decir; las acusaciones de corrupción entre ellos, las promesas que nunca cumplirán porque ni siquiera tienen idea de los costos de esas promesas y todo esto aunado a un gobierno que interviene en la elección  utilizando dependencias oficiales para crear acusaciones sin fundamento, reflejan la grave crisis que se padece.

La moral sigue siendo lo que un cínico líder de obreros dijo en determinado momento: “la moral es un árbol que da moras”; seguramente así lo creen muchos candidatos que buscan una posición en el gobierno, no para servir, sino para enriquecerse de manera escandalosa y ofensiva para sus representados.

México padece una grave crisis de credibilidad en las instituciones del gobierno, los políticos en su desempeño en las regidurías, en las sindicaturas, en las presidencias municipales, en las diputaciones locales, en las diputaciones federales, en el senado y claro, al frente de las instituciones de gobierno, han llevado a esta crisis de credibilidad…

Por quién votar…

Ese es el dilema.

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