Judith Díaz Corona

Cuando como padres de familia decidimos buscar la mejor opción educativa para nuestros hijos ya sea en una escuela pública o privada, en ambos casos, buscamos que sea bueno el nivel académico, que sus docentes tengan prestigio, que la escuela se vea bien, o que cumpla con la normatividad de las autoridades educativas, pero pocas veces verificamos las condiciones reales de la infraestructura en sus instalaciones.

En septiembre pasado quedó evidenciada la falta de supervisión y mantenimiento de miles de planteles educativos que sufrieron daños mayores o menores en su estructura como cosecuencia de los sismos registrados en nuestro país.

Mención especial merecen los directivos de las escuelas que pusieron todo su empeño para retomar sus actividades normales enfrentando todo tipo de adversidades, pero aplicando su profesionalismo y vocación de servicio, en las entidades afectadas, como el Estado de México.

Concretamente en el Estado de México, y siendo más específicos en el municipio de Nezahualcóyotl, destaca una Institución que desde su construcción, fue planeada para ser un colegio que cumpliera con los más exigentes requerimientos de seguridad en todos los aspectos, para lo que no se escatimaron los recursos necesarios, incluso los económicos, toda vez que se trataba de una inversión que ofreciera, calidad y seguridad a quienes la eligieran para confiar la preparación de sus hijos.

Se trata de La Universidad Infantil José Martí, sostenida en trabes con efecto de flecha inversa, tiene uso de suelo para escuela, certificada por Protección Civil, después de haber verificado instalaciones eléctrica, hidráulica, de gas y estructura, que además su personal está capacitado para saber actuar en caso se incendio, sismo o alguna otra contingencia.

Es importante mencionar que desde el día siguiente del sismo, ingenieros y arquitectos reconocidos por las autoridades, confirmaron que al edificio no le pasó absolutamente nada; luego la institución recibió el dictámen oficial, para dar seguridad a la comunidad estudiantil y padres de familia, lo que permitió que el martes siguiente al sismo, más del 60 por ciento de los alumnos regresaran a tomar clases y en dos días más acudieran en su totalidad.  

El claustro docente, además preocupado por la tranquilidad de padres y alumnos, organizó un curso especial de Protección Civil, impartido por Felipe Hernández Jiménez, reconocido especialista que expuso claramente como aplicar un Plan de Autoprotección Civil, en el hogar, la escuela, trabajo, incluso en la calle, haciendo conciencia entre los asistentes de que “Nuestra seguridad es responsabilidad exclusivamente de nosotros”, siempre ante la posibilidad de un desastre inesperado, que rebase la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia.

El especialista habló de la importancia de crear nuestro propio Plan de acción, para minimizar los riesgos, considerando tres puntos básicos: Anticipación, Actuación y Recuperación, aprovechando los recursos disponibles y cambiando el miedo por una oportunidad de vida. Tal capacitación se vió complementada días después con el tema “Contensión emocional” magistralmente presentado a los padres de familia por la Psicotraumatóloga Lisa Warm Cruz.

Es necesario destacar que el trabajo del cuerpo académico, de la Universidad Infantil José Martí, encabezado por el Lic. Mario Almada, es un ejemplo de lo que el municipio de Nezahualcóyotl tiene para darse a conocer como un modelo de eficiencia y compromiso social, considerando que la educación es el pilar fundamental para la formación integral del ser humano y en consecuencia de una sociedad que pueda practicar y proyectar grandes valores a sus semejantes.

Debo mencionar que jóvenes de Nezahualcóyotl fueron parte de los mexicanos con valores, que demostraron su solidaridad, con los que en momentos difíciles necesitaron ayuda, esos jóvenes “Millennials” equivocadamente catalogados como insensibles y dependientes de la tecnología, dieron muestra de que precisamente la tecnología jugó un papel sumamente importante para crear una eficiente estrategia de coordinación para las acciones de auxilio.     

 

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